Entre las muchas historias que circulan sobre Villanueva de la Cañada —antiguamente conocida como La Despernada—, pocas son tan llamativas como la que vincula al temido corsario Barbarroja con el municipio. Según una leyenda transmitida durante siglos, el famoso pirata habría nacido precisamente en este lugar, convirtiendo a un pequeño enclave del interior peninsular en el inesperado origen de uno de los personajes más temidos del Mediterráneo del siglo XVI.
El corsario que decía ser de La Despernada
La leyenda sitúa el nacimiento de Barbarroja —apodado el tigre de Argel y enemigo declarado del emperador Carlos V— en una “casa paliza”, una vivienda con portal techado situada cerca de un mesón y una laguna, en la zona conocida como el Vétago.
Su fama como pirata y almirante del Imperio Otomano está ampliamente documentada, pero su supuesto vínculo con Villanueva de la Cañada pertenece al ámbito de la tradición oral.
Según las relaciones topográficas de Felipe II, redactadas pocos años después de la muerte de Barbarroja, la historia habría llegado a oídos de un clérigo villanovense. Este sacerdote, mientras estudiaba en Alcalá de Henares, escuchó el relato de un fraile que había viajado a Argel para rescatar cautivos cristianos. Durante su estancia, el religioso habría conocido al propio Barbarroja, quien, al enterarse de que los frailes procedían de Madrid, les habría confesado que él había nacido en el lugar de La Despernada.
El relato de los frailes
En versiones posteriores, recogidas por autores como Martínez Olmedilla (1936), se dan más detalles. Los frailes, llamados Fray Mónico y Fray Nicanor, habrían conocido al corsario durante una misión de rescate. Su testimonio dio forma a la leyenda que luego se transmitió de generación en generación en el pueblo.
Un siglo después, ya en el siglo XX, el escritor Lucas de Plasencia visitó Villanueva de la Cañada y escuchó la misma historia de boca de sus habitantes, quienes la narraban como un motivo de orgullo local. Plasencia, en 1972, recogió en sus notas que existía un manuscrito —hoy de paradero desconocido— que relataba con detalle el episodio más emotivo de la leyenda.
El reencuentro simbólico
Según ese manuscrito, Barbarroja interrogaba a unos prisioneros españoles en Argel cuando uno de ellos mencionó que era natural de La Despernada. El corsario, sorprendido, le preguntó por una casa del pueblo donde había vivido un anciano. El prisionero respondió que el hombre había muerto tiempo atrás, consumido por la añoranza de su único hijo desaparecido. Al escuchar esto, Barbarroja reconoció que aquel anciano era su padre y que él mismo había nacido en esa casa antes de marcharse para siempre.
Conmovido, el pirata decidió liberar a los cautivos españoles en un gesto de humanidad inesperado.
Un posible origen histórico
Aunque el relato tiene todos los elementos de una leyenda, el Plan General de Ordenación Urbana de Villanueva de la Cañada (abril de 2024) recoge una interpretación más razonada. Según este documento, la historia pudo originarse a raíz de los testimonios de Juan de Baracaldo, un soldado de Carlos V nacido en Valdelaguna que fue hecho prisionero en Argel por Barbarroja en 1541. Sus relatos, difundidos a su regreso, podrían haber inspirado o reforzado la tradición local que atribuía al corsario un origen villanovense.
Entre la historia y la imaginación
No existen pruebas históricas que confirmen que Barbarroja naciera en La Despernada, pero la persistencia de la leyenda a lo largo de más de cuatro siglos demuestra su fuerza en la memoria colectiva del municipio.
Más allá de su veracidad, esta historia refleja cómo los pueblos construyen su identidad mezclando hechos, recuerdos y mitos, convirtiendo un simple rumor en un elemento duradero de su patrimonio cultural.

Seguro que es cierto … siempre he notado un cierto aire bucanero en mis vecinos…