{"id":765,"date":"2026-04-09T15:18:28","date_gmt":"2026-04-09T15:18:28","guid":{"rendered":"https:\/\/ahaulencia.es\/?p=765"},"modified":"2026-04-17T17:11:23","modified_gmt":"2026-04-17T17:11:23","slug":"asi-se-vivia-en-villanueva-de-la-canada-en-1646","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ahaulencia.es\/index.php\/2026\/04\/09\/asi-se-vivia-en-villanueva-de-la-canada-en-1646\/","title":{"rendered":"As\u00ed se viv\u00eda en Villanueva de la Ca\u00f1ada en 1646"},"content":{"rendered":"<p><em>Cap\u00edtulo 2 de una serie sobre la vida en Villanueva de la Ca\u00f1ada en el siglo XVII<\/em><\/p>\n<p>En el <a href=\"https:\/\/ahaulencia.es\/index.php\/2026\/03\/26\/testamento-de-maria-martin-casado\/\">art\u00edculo anterior<\/a> nos deten\u00edamos en el momento en que Mar\u00eda Mart\u00edn Casado dejaba ordenada su muerte: m\u00e1s de mil misas encargadas, una herencia cuidadosamente dise\u00f1ada y una casa que deb\u00eda seguir habitada despu\u00e9s de ella. Aquella casa no era un simple bien que repartir, sino algo que deb\u00eda mantenerse funcionando.<\/p>\n<p>La pregunta es inevitable: \u00bfc\u00f3mo era ese espacio que Mar\u00eda quiso conservar intacto?<\/p>\n<h2>Una casa pensada para algo m\u00e1s que vivir<\/h2>\n<p>Las casas de Villanueva en los siglos XVII y XVIII no estaban pensadas \u00fanicamente para vivir. Eran, ante todo, espacios en los que se desarrollaba la vida completa de una familia, y eso inclu\u00eda tambi\u00e9n el trabajo. No exist\u00eda una separaci\u00f3n clara entre lo dom\u00e9stico y lo productivo, porque ambas cosas ocurr\u00edan en el mismo lugar.<\/p>\n<p>Por eso, la organizaci\u00f3n de la vivienda respond\u00eda a esa doble funci\u00f3n. La parte residencial ocupaba el edificio principal: los aposentos y la cocina, donde se concentraba buena parte de la vida diaria. A su alrededor se dispon\u00edan otros espacios que ampliaban las posibilidades de la casa. El pajar permit\u00eda almacenar la paja, y el herr\u00e9n (esa peque\u00f1a parcela cercada junto a la vivienda) serv\u00eda tanto para cultivar como para tener animales.<\/p>\n<p>Cuando la casa dispon\u00eda de m\u00e1s recursos, a este conjunto se a\u00f1ad\u00edan otros espacios: corrales, pila, sarmentera, bodega o cueva. No eran a\u00f1adidos decorativos, sino piezas necesarias para completar el funcionamiento de la casa como unidad productiva.<\/p>\n<h2>La casa de Mar\u00eda<\/h2>\n<p>La casa de Mar\u00eda Mart\u00edn respond\u00eda precisamente a ese modelo m\u00e1s completo. Estaba situada en la calle del Camino de Quijorna, cerca de la plaza del ayuntamiento (la actual Plaza de la Constituci\u00f3n), y reun\u00eda todas esas partes. No era una casa excepcional dentro del pueblo, pero s\u00ed una de las que permit\u00edan vivir con cierta holgura.<\/p>\n<p>Si analizamos el inventario que aparece en su testamento, el dormitorio es uno de los primeros espacios que se puede reconocer. All\u00ed hab\u00eda una cama con dosel, con colch\u00f3n de lana y jerg\u00f3n, adem\u00e1s de ropa de cama suficiente. Este detalle, aparentemente menor, introduce ya una diferencia clara respecto a las viviendas m\u00e1s humildes.<\/p>\n<p>Sin embargo, es en la cocina donde la casa se entiende de verdad. El hogar no era solo el lugar donde se preparaba la comida, sino el centro de la actividad diaria. All\u00ed se encontraban la mesa grande, el banco, los arcones y la tinaja de harina, junto a un conjunto amplio de utensilios: cazuelas, sartenes, calderos, candiles, jarras o escudillas.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la enumeraci\u00f3n, lo importante es lo que esos objetos permiten hacer. La presencia de una artesa, de la pala del horno, de cribas y cedazos indica que el proceso de elaborar el pan, parte importante de la alimentaci\u00f3n, se realizaba dentro de la propia casa. La cocina funcionaba, al mismo tiempo, como espacio de trabajo y como lugar de convivencia.<\/p>\n<h2>El exterior funcional<\/h2>\n<p>Esa misma l\u00f3gica se extend\u00eda al exterior. La casa no terminaba con el edificio principal, sino que continuaba en los espacios anexos y en las herramientas que hac\u00edan posible su funcionamiento.<\/p>\n<p>El inventario de Mar\u00eda recoge arados, trillos, azadones, horcas y una carreta, elementos que remiten directamente al trabajo del campo. No se trata de una actividad ocasional, sino de una parte esencial de la vida diaria. Junto a ellos aparecen otros objetos, como el torno para torcer hilo o la lagareta para prensar uvas, que ampl\u00edan ese campo de actividad.<\/p>\n<p>A todo esto se suman las tinajas, la bodega y la cueva, espacios destinados al almacenamiento. En un entorno en el que la producci\u00f3n depend\u00eda de ciclos agr\u00edcolas, conservar lo producido era tan importante como producirlo. La casa, en ese sentido, no solo generaba recursos, sino que los manten\u00eda disponibles a lo largo del tiempo.<\/p>\n<h2>Un modelo que apenas cambi\u00f3<\/h2>\n<p>Visto en conjunto, la casa de Mar\u00eda Mart\u00edn no era una excepci\u00f3n, sino un ejemplo bastante representativo de c\u00f3mo se organizaba la vida en el pueblo. La vivienda, el trabajo y la econom\u00eda cotidiana formaban parte de un mismo sistema.<\/p>\n<p>Y lo m\u00e1s interesante es que ese sistema apenas cambi\u00f3 durante siglos. A comienzos del siglo XX, Villanueva segu\u00eda teniendo casas muy parecidas. En 1917, de las 185 viviendas del pueblo, solo tres o cuatro ten\u00edan dos plantas. El resto eran de una sola altura, con una distribuci\u00f3n muy similar a la que hemos visto.<\/p>\n<p>Los materiales tambi\u00e9n se manten\u00edan: adobe recubierto de cal o yeso, vigas de madera y cubiertas de teja. No se trataba de una falta de evoluci\u00f3n, sino de la continuidad de un modelo que segu\u00eda siendo \u00fatil.<\/p>\n<p>Por eso, para entender realmente Villanueva en el siglo XVII no basta con mirar c\u00f3mo eran las casas, sino para qu\u00e9 serv\u00edan. En el <a href=\"https:\/\/ahaulencia.es\/index.php\/2026\/04\/17\/la-casa-villanovense-como-motor-economico-del-pueblo\/\">siguiente cap\u00edtulo<\/a> veremos precisamente eso: c\u00f3mo cada una de estas viviendas funcionaba como una pieza dentro de la econom\u00eda del pueblo.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Testamento de Mar\u00eda Mart\u00edn. AHPM, tomo 30.841, f.245-250 (AHA-PR-00040)<\/li>\n<li>Testamento de Mar\u00eda Mart\u00edn, continuaci\u00f3n. AHPM, tomo 30.841, f.251-275 (AHA-PR-00041)<\/li>\n<li>Cuenta de Mar\u00eda Mart\u00edn y Catalina Mart\u00edn. AHPM, tomo 30.841, f.276-293 (AHA-PR-00042)<\/li>\n<li>Catastro de Ensenada. Bienes Eclesi\u00e1sticos. &#8220;Espa\u00f1a, Catastro de Ensenada, 1749-1756,&#8221; images, FamilySearch, Madrid &gt; Villanueva de la Ca\u00f1ada &gt; Bienes de eclesi\u00e1sticos &gt; image 1 of 63; Archivo Historico Nacional, Madrid (provincial archives, Madrid) (AHA-PR-01103)<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u2013 Autor: Charlotte Kennedy Dom\u00ednguez<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo 2 de una serie sobre la vida en Villanueva de la Ca\u00f1ada en el siglo XVII En el art\u00edculo anterior nos deten\u00edamos en el momento en que Mar\u00eda Mart\u00edn&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":766,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[83,82,75],"tags":[77,84,80,78],"class_list":["post-765","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-arquitectura","category-siglo-xvii","category-sociedad","tag-camino-de-quijorna","tag-casas","tag-maria-martin-casado","tag-siglo-xvii"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/ahaulencia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/ChatGPT-Image-26-mar-2026-13_33_29.png","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ahaulencia.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/765","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ahaulencia.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ahaulencia.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ahaulencia.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ahaulencia.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=765"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/ahaulencia.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/765\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":775,"href":"https:\/\/ahaulencia.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/765\/revisions\/775"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ahaulencia.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/766"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ahaulencia.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=765"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ahaulencia.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=765"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ahaulencia.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=765"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}