{"id":883,"date":"2026-07-16T17:00:44","date_gmt":"2026-07-16T15:00:44","guid":{"rendered":"https:\/\/ahaulencia.es\/?p=883"},"modified":"2026-07-16T17:06:14","modified_gmt":"2026-07-16T15:06:14","slug":"entrevista-a-luisa-perez-aguilar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ahaulencia.es\/index.php\/2026\/07\/16\/entrevista-a-luisa-perez-aguilar\/","title":{"rendered":"Entrevista a Luisa P\u00e9rez Aguilar"},"content":{"rendered":"<p>Hace unas semanas, Luisa P\u00e9rez Aguilar se sent\u00f3 con nosotros para compartir sus recuerdos sobre toda una vida ligada a Villanueva de la Ca\u00f1ada. Ella misma lo resumi\u00f3 nada m\u00e1s comenzar la entrevista: contar c\u00f3mo se viv\u00eda entonces daba \u00abpara una novela\u00bb.<\/p>\n<p>A lo largo de la conversaci\u00f3n nos habl\u00f3 de su llegada al pueblo siendo apenas un beb\u00e9, de las dificultades de la posguerra, de la escuela, del hambre, del trabajo y de muchas de las costumbres y fiestas que marcaron su vida.<\/p>\n<p>Os compartimos a continuaci\u00f3n su historia.<\/p>\n<h2><strong>La llegada a Villanueva<\/strong><\/h2>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-886 size-medium\" src=\"https:\/\/ahaulencia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Foto-fija-4-300x165.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"165\" srcset=\"https:\/\/ahaulencia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Foto-fija-4-300x165.jpg 300w, https:\/\/ahaulencia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Foto-fija-4-1024x563.jpg 1024w, https:\/\/ahaulencia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Foto-fija-4-768x422.jpg 768w, https:\/\/ahaulencia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Foto-fija-4-1536x844.jpg 1536w, https:\/\/ahaulencia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Foto-fija-4-2048x1126.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Luisa P\u00e9rez Aguilar naci\u00f3 el 10 de abril de 1938 en Valdemorillo, pero lleg\u00f3 a Villanueva de la Ca\u00f1ada con tan solo nueve meses. Su madre, Juana Partida Aguilar, hab\u00eda fallecido y su padre, Luis P\u00e9rez Criado, se encontraba en la c\u00e1rcel. Fueron entonces sus t\u00edos Mariano Criado Manzanero y Justa Aguilar Partida, que viv\u00edan en Villanueva y no ten\u00edan hijos, quienes se hicieron cargo de ella.<\/p>\n<p>Luisa era la menor de seis hermanos. Sus t\u00edos ayudaron a la familia y, durante aquellos primeros a\u00f1os, vivieron en las chabolas de un pueblo pr\u00e1cticamente destruido por la guerra. Con el tiempo, sus hermanas mayores fueron llevadas a un colegio en Madrid, mientras Luisa permaneci\u00f3 en Villanueva junto a uno de sus hermanos. Al hablar de sus t\u00edos, tiene muy claro lo que hicieron por ellos y est\u00e1 convencida de que, de no haberlos recogido, los hermanos podr\u00edan haber acabado separados y quiz\u00e1 no habr\u00edan vuelto a verse.<\/p>\n<p>Uno de los primeros recuerdos de su infancia est\u00e1 relacionado precisamente con sus padres. Durante sus primeros a\u00f1os llamaba \u00abpap\u00e1\u00bb y \u00abmam\u00e1\u00bb a sus t\u00edos, hasta que, cuando comenz\u00f3 a hablar, le explicaron que ellos no eran sus padres, que su madre hab\u00eda muerto y que su padre estaba en la c\u00e1rcel. \u00abMe acuerdo perfectamente, f\u00edjate\u00bb, cuenta Luisa.<\/p>\n<h2><strong>Una infancia entre chabolas<\/strong><\/h2>\n<p>Villanueva todav\u00eda estaba recuper\u00e1ndose de la destrucci\u00f3n de la Guerra Civil y Luisa creci\u00f3 entre las obras de reconstrucci\u00f3n del pueblo. Conserva una curiosa historia de sus primeros a\u00f1os que, en realidad, conoce porque se la contaron sus hermanas. De peque\u00f1a ten\u00eda un carrito de madera y, en una ocasi\u00f3n, apareci\u00f3 jugando con una bomba de pi\u00f1a dentro. Sus hermanas avisaron r\u00e1pidamente a su t\u00eda: \u00ab\u00a1T\u00eda, t\u00eda, que la ni\u00f1a trae una bomba!\u00bb.<\/p>\n<p>Las viviendas eran muy sencillas y la vida se hac\u00eda con muy pocos medios. A\u00f1os despu\u00e9s, cuando Luisa comenz\u00f3 a trabajar, todav\u00eda recuerda las casas sin agua corriente ni electricidad, iluminadas primero con candiles y carburos. La falta de agua obligaba tambi\u00e9n a desplazarse a los pozos para lavar. En verano, el agua que llegaba del pantano se ensuciaba mucho y hab\u00eda que cargar la ropa en los burros e ir a lavar fuera del pueblo. Aquello continu\u00f3 hasta que lleg\u00f3 el agua del venero y, m\u00e1s adelante, el agua corriente y las primeras lavadoras. Luisa lo resume de forma sencilla: \u00abYo he lavado mucho a mano, mucho, mucho\u00bb.<\/p>\n<h2><strong>La escuela<\/strong><\/h2>\n<p>Luisa comenz\u00f3 a ir a la escuela alrededor de los seis a\u00f1os. En aquel momento no hab\u00eda un edificio escolar como tal y las clases se daban en una casa dividida por la mitad: las ni\u00f1as estaban a un lado y los ni\u00f1os al otro. El fr\u00edo es uno de sus principales recuerdos. Para calentarse llevaban ascuas dentro de una lata atada con una cuerda y la mov\u00edan junto a los pies.<\/p>\n<p>Las viviendas de Regiones Devastadas se hab\u00edan construido hac\u00eda poco y durante el recreo, los ni\u00f1os aprovechaban los ladrillos de las obras para construir sus propias casitas y jugar. El problema era que no ten\u00edan reloj y, en alguna ocasi\u00f3n, regresaron tarde a clase. Como castigo, se quedaron encerrados en la escuela mientras los maestros se marchaban hasta la sesi\u00f3n de la tarde. Luisa recuerda incluso que, cuando necesitaban ir al ba\u00f1o, no ten\u00edan d\u00f3nde hacerlo y terminaban haci\u00e9ndolo en el suelo, limpi\u00e1ndolo despu\u00e9s con la mopa de la pizarra.<\/p>\n<p>Fuera de la escuela tampoco hab\u00eda demasiadas formas de entretenimiento. Los chicos paseaban por la carretera, desde la ermita de San Isidro hasta el otro extremo del pueblo. Apenas pasaban coches y recorr\u00edan el camino una y otra vez. Tambi\u00e9n iban al baile de la calle Estrella los jueves y los domingos, pero a ellos, que eran peque\u00f1os, no les dejaban entrar, as\u00ed que bailaban en la calle.<\/p>\n<h2><strong>\u00abLo esencial\u00bb<\/strong><\/h2>\n<p>Cuando le preguntamos qu\u00e9 aprend\u00edan en la escuela, Luisa responde de forma muy clara: \u00abLo esencial\u00bb. Aprendi\u00f3 a leer, sumar, restar y multiplicar, pero dej\u00f3 pronto los estudios. Reconoce que nunca aprendi\u00f3 a dividir, aunque la lectura s\u00ed la ha acompa\u00f1ado durante toda su vida.<\/p>\n<p>La necesidad de trabajar pesaba m\u00e1s que la escuela. La llevaban a espigar trigo, a recoger patatas y a los melonares, pero el campo no le gustaba. A pesar de ello, conserva una de sus mejores an\u00e9cdotas precisamente de la escuela. Luisa, que asegura que sol\u00eda estar entre las \u00faltimas de la clase, copi\u00f3 un d\u00eda un verso escrito en la pizarra y, cuando la maestra le pidi\u00f3 que lo recitara, consigui\u00f3 el primer puesto.<\/p>\n<p>D\u00e9cadas despu\u00e9s todav\u00eda es capaz de recitar buena parte del poema de memoria. Aquel gusto por los versos no desapareci\u00f3 y, con los a\u00f1os, Luisa ha compuesto numerosas poes\u00edas y canciones y ha recibido varios premios. Cuando le preguntamos d\u00f3nde conserva esos textos, su respuesta es inmediata: \u00abEn la cabeza\u00bb, \u00a1aunque desde la asociaci\u00f3n esperamos que se anime a pasarlos a papel en alg\u00fan momento!.<\/p>\n<h2><strong>El hambre y el pan<\/strong><\/h2>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-887\" src=\"https:\/\/ahaulencia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Foto-fija-3-1024x750.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"366\" srcset=\"https:\/\/ahaulencia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Foto-fija-3-1024x750.jpg 1024w, https:\/\/ahaulencia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Foto-fija-3-300x220.jpg 300w, https:\/\/ahaulencia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Foto-fija-3-768x562.jpg 768w, https:\/\/ahaulencia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Foto-fija-3-1536x1124.jpg 1536w, https:\/\/ahaulencia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Foto-fija-3.jpg 1899w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/>La infancia de Luisa estuvo marcada tambi\u00e9n por la escasez de la posguerra. Sus t\u00edos cultivaban unas tierras que se repart\u00edan en el pueblo en forma de \u00absuertes\u00bb, donde sembraban trigo y cebada para ayudar a alimentar a la familia. El proceso para conseguir harina era completamente manual: machacaban el trigo con un mortero, lo acribaban y despu\u00e9s ten\u00edan que expurgarlo para retirar las peque\u00f1as piedras. Finalmente lo mol\u00edan y, con la harina, su t\u00eda preparaba la masa del pan y la coc\u00eda en la lumbre. \u00abPor lo menos com\u00eda pan\u00bb, recuerda Luisa.<\/p>\n<p>Cuando pod\u00edan, sus t\u00edos criaban tambi\u00e9n un cerdo y la matanza permit\u00eda disponer de algo m\u00e1s de comida durante una temporada. Cuando se terminaba, volv\u00edan las patatas revueltas o guisadas, muchas veces sin nada m\u00e1s. Luisa recuerda que en ocasiones se iba a la cama sin cenar porque no quer\u00eda comer otra vez patatas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n guarda el recuerdo de una amiga, Lola, que pasaba todav\u00eda m\u00e1s hambre. Eran muchos hermanos y no ten\u00edan ni padre ni madre. Lola ped\u00eda a Luisa que la acompa\u00f1ara a las casas de las familias m\u00e1s pudientes para pedir un trozo de pan y, cuando se lo daban, Luisa se lo entregaba a su amiga. A veces regresaban por la tarde y les dec\u00edan: \u00abSi ya hab\u00e9is estado esta ma\u00f1ana y os hemos dado\u00bb. \u00abEs que tenemos m\u00e1s hambre\u00bb, respond\u00edan.<\/p>\n<p>Cuando su t\u00eda descubri\u00f3 que Luisa iba por las casas pidiendo pan, la castig\u00f3. Ella intent\u00f3 explic\u00e1rselo: \u00abPero si no es para m\u00ed, t\u00eda, si es para la Lola, que tiene mucho hambre\u00bb.<\/p>\n<h2><strong>Toda una vida en casa de Emilia Serrano<\/strong><\/h2>\n<p>Luisa se enter\u00f3 de que Emilia Serrano buscaba una chica para trabajar en su casa y decidi\u00f3 dejar el campo. Entr\u00f3 a trabajar all\u00ed con trece a\u00f1os y permaneci\u00f3 vinculada a la familia hasta los 62. Luisa habla de Emilia como de su \u00absegunda madre\u00bb y recuerda el trato que recibi\u00f3 con enorme cari\u00f1o. \u00abYo all\u00ed vi el cielo abierto\u00bb, explica.<\/p>\n<p>No significaba que hubiera grandes lujos. Com\u00edan cocido casi todos los d\u00edas y los domingos hac\u00edan paella, pero para Luisa supon\u00eda poder comer cosas que en su casa no siempre hab\u00eda. Tambi\u00e9n crio pr\u00e1cticamente a la hija de la familia. Cuando Luisa lleg\u00f3 ten\u00eda trece a\u00f1os y la ni\u00f1a cinco; ocho a\u00f1os de diferencia que, con el paso del tiempo, no impidieron que terminara consider\u00e1ndola como otra hija.<\/p>\n<p>El trabajo era duro. Fregaba los suelos de rodillas, iba a por agua y lavaba la ropa a mano. Cuando llegaban los segadores gallegos para trabajar en los campos, ten\u00eda que levantarse a las cinco de la ma\u00f1ana para preparar la comida que recoger\u00edan al mediod\u00eda. Tambi\u00e9n iba a la panader\u00eda con un costal para cargar el pan que necesitaban los trabajadores y despu\u00e9s pelaba patatas para preparar tortillas o guisos. Era todav\u00eda una ni\u00f1a y, como recuerda entre risas, a veces se quedaba dormida pelando las patatas.<\/p>\n<p>Pero cuando Luisa habla de aquellos a\u00f1os vuelve siempre a la misma idea. Emilia Serrano y su familia se convirtieron en parte de la suya.<\/p>\n<h2><strong>Mauricio y la familia<\/strong><\/h2>\n<p>Luisa conoci\u00f3 a Mauricio cuando ten\u00eda 16 a\u00f1os. \u00c9l iba detr\u00e1s de ella, pero al principio Luisa no quer\u00eda saber nada porque, seg\u00fan cuenta, \u00abera un picar\u00f3n\u00bb y le gustaba \u00abpicar de flor en flor\u00bb. Finalmente, un 14 de octubre le dijo que s\u00ed y comenz\u00f3 un noviazgo en el que no faltaron los enfados y las reconciliaciones.<\/p>\n<p>Una de sus mejores an\u00e9cdotas de aquellos a\u00f1os surgi\u00f3 de una carta que hab\u00eda recibido Emilia Serrano de un segador gallego. Luisa se la pidi\u00f3 prestada y decidi\u00f3 gastarle una broma a Mauricio cambiando el nombre de la destinataria por \u00abLuisi\u00f1a\u00bb. La carta hablaba de un enamorado que no com\u00eda ni dorm\u00eda desde que ella se hab\u00eda marchado y terminaba firmada por un tal Ram\u00f3n. La broma sali\u00f3 tan bien que Luisa tuvo que llevar a Mauricio a casa de Emilia para demostrar de d\u00f3nde hab\u00eda salido realmente la carta.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n recuerda que Mauricio le ped\u00eda besos y ella se negaba. El primer beso lleg\u00f3 a los a\u00f1os de noviazgo, cuando Mauricio se march\u00f3 a hacer la mili. Luisa se cas\u00f3 con \u00e9l a los 24 a\u00f1os y tuvieron tres hijos: Marimar, Marisa y \u00d3scar, el benjam\u00edn. Al hablar de su familia, recuerda tambi\u00e9n con mucho cari\u00f1o a sus siete nietos y resume aquellos a\u00f1os de una forma sencilla: \u00abHe sido muy feliz\u00bb.<\/p>\n<h2><strong>El cine, el organillo y las fiestas<\/strong><\/h2>\n<p>El trabajo dejaba poco tiempo para otras aficiones, pero Luisa recuerda especialmente el cine ambulante que llegaba al pueblo. Las pel\u00edculas se proyectaban en el mismo local de la calle de la Estrella donde se celebraban los bailes. Cuando anunciaban una pel\u00edcula de Carmen Sevilla o de alguno de los artistas conocidos de la \u00e9poca, Luisa ped\u00eda a su t\u00eda una peseta para poder entrar.<\/p>\n<p>En aquel mismo lugar se bailaba al son del organillo, que tocaba precisamente el padre de Mauricio. Su futuro suegro estaba muy pendiente de la pareja y, cuando ve\u00eda que Luisa no quer\u00eda bailar con su hijo, enseguida sospechaba que hab\u00edan discutido. A Luisa siempre le ha gustado bailar: el chotis, el pasodoble y el vals forman parte de sus recuerdos, igual que las jotas que todav\u00eda recita y canta cuando la voz se lo permite.<\/p>\n<p>Las fiestas m\u00e1s importantes eran las del Cristo del Olvido, en septiembre. Luisa recuerda los bailes y los encierros y cuenta que incluso iba a buscar los toros cuando ven\u00edan desde Valdemorillo, aunque despu\u00e9s les ten\u00eda miedo en la plaza. Su padre le hab\u00eda hecho una peque\u00f1a banqueta y, cuando la plaza se cerraba con carros, Luisa se colocaba debajo de uno de ellos. Cada vez que se acercaba el toro, corr\u00eda hacia su banqueta para ponerse a salvo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n conserva el recuerdo del famoso toro que lleg\u00f3 a subirse a los tejados del pueblo, una historia de la que ya nos han hablado Mar\u00eda Mart\u00edn Pozuelo y \u00c1ngela \u00c1lvarez Guadarrama. En el caso de Luisa, aquel episodio ocurri\u00f3 precisamente sobre el tejado de la casa en la que trabajaba. Recuerda adem\u00e1s a varias muchachas que, por miedo a los toros, se hab\u00edan marchado hacia el Pozo Fajardo para evitarlos y, al regresar, se encontraron con el animal en las eras.<\/p>\n<h2><strong>San Blas, San Marcos y el Mayo<\/strong><\/h2>\n<p>Adem\u00e1s de las fiestas del Cristo, hab\u00eda otras celebraciones que marcaban el calendario del pueblo. El d\u00eda de San Blas preparaban una tortilla y se marchaban al campo a comerla. Para San Marcos hac\u00edan el rosc\u00f3n, con su huevo, y volv\u00edan a salir en grupo. Se desplazaban en burros o en carros y Luisa recuerda que, al regresar, adornaban los carros con flores amarillas y volv\u00edan cantando.<\/p>\n<p>Aquellas salidas dejaron muchas an\u00e9cdotas. En una ocasi\u00f3n, una de las muchachas se cay\u00f3 de una mula y lo primero que pregunt\u00f3, preocupada, fue si se le hab\u00eda visto algo. Otro a\u00f1o, cuando fueron a recoger los roscones, descubrieron que los chicos los hab\u00edan destrozado y se llevaron un buen enfado con ellos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n recuerda la fiesta del Mayo. Los hombres levantaban el mayo cerca de donde hoy est\u00e1 la iglesia y colocaban naranjas y chorizos en la parte m\u00e1s alta, que se llevaba la persona que consiguiera alcanzarlos. Luisa reconoce que las mujeres participaban menos en aquella celebraci\u00f3n, pero conserva perfectamente el recuerdo de verla en el pueblo.<\/p>\n<h2><strong>Una casa levantada poco a poco<\/strong><\/h2>\n<p>La vida de casada de Luisa estuvo tambi\u00e9n marcada por el trabajo. Ella continu\u00f3 en casa de Emilia Serrano y Mauricio trabajaba en la construcci\u00f3n. Con esfuerzo fueron levantando su propia casa poco a poco, haciendo buena parte del trabajo ellos mismos y avanzando seg\u00fan pod\u00edan.<\/p>\n<p>La casa forma parte de muchos de sus recuerdos. All\u00ed ha vivido buena parte de su vida y all\u00ed ha cuidado tambi\u00e9n sus flores. Le gustan especialmente los rosales y los pelargonios, aunque durante a\u00f1os fueron los geranios de las ventanas los que m\u00e1s llamaban la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>No todos los recuerdos de la vivienda son buenos. Luisa recuerda el d\u00eda que se le inund\u00f3 la casa y tuvo que correr a salvar su ajuar mientras los ni\u00f1os se resguardaban subidos a las sillas.<\/p>\n<h2><strong>Luisa hoy<\/strong><\/h2>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-890 alignleft\" src=\"https:\/\/ahaulencia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Foto-fija-5-300x221.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"221\" srcset=\"https:\/\/ahaulencia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Foto-fija-5-300x221.jpg 300w, https:\/\/ahaulencia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Foto-fija-5-1024x756.jpg 1024w, https:\/\/ahaulencia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Foto-fija-5-768x567.jpg 768w, https:\/\/ahaulencia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Foto-fija-5-1536x1133.jpg 1536w, https:\/\/ahaulencia.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Foto-fija-5.jpg 1892w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Luisa ha vivido pr\u00e1cticamente toda su vida en Villanueva de la Ca\u00f1ada. Lleg\u00f3 con nueve meses a un pueblo destruido por la guerra, creci\u00f3 entre chabolas y las obras de Regiones Devastadas, dej\u00f3 pronto la escuela para trabajar y pas\u00f3 casi cincuenta a\u00f1os vinculada a la familia de Emilia Serrano. De los seis hermanos que fueron, Luisa es hoy la \u00fanica que queda.<\/p>\n<p>Cuando habla de su vida no oculta las dificultades, pero tampoco se queda \u00fanicamente con ellas. Recuerda el hambre y el trabajo, pero tambi\u00e9n los bailes, las canciones, las bromas con Mauricio, las fiestas en el campo y la familia que form\u00f3 despu\u00e9s. Ella misma divide su vida en etapas: \u00abla ni\u00f1ez, la adolescencia, la madurez y ahora la vejez\u00bb.<\/p>\n<p>Al comienzo de la entrevista nos avis\u00f3 de que contar c\u00f3mo se viv\u00eda entonces daba \u00abpara una novela\u00bb. Despu\u00e9s de escucharla hablar de sus casi ochenta y ocho a\u00f1os de recuerdos, entendemos perfectamente por qu\u00e9.<\/p>\n<p>\u00a1Gracias, Luisa, por compartir tu historia con nosotros!<\/p>\n<h2><strong>La entrevista<\/strong><\/h2>\n<p>Puedes ver la entrevista completa en YouTube, en los siguientes v\u00eddeos:<\/p>\n<ol>\n<li><a href=\"https:\/\/youtu.be\/VEBTbSP9Mx0\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Infancia, familia y escuela<\/a><\/li>\n<li><a href=\"https:\/\/youtu.be\/vCigiapPOEA\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Trabajo<\/a><\/li>\n<li><a href=\"https:\/\/youtu.be\/8rCtbGxk1B0\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Matrimonio<\/a><\/li>\n<li><a href=\"https:\/\/youtu.be\/5-y0H7114Lw\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Diversiones y aficiones<\/a><\/li>\n<li><a href=\"https:\/\/youtu.be\/fOVvT-mjRjk\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Las fiestas<\/a><\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace unas semanas, Luisa P\u00e9rez Aguilar se sent\u00f3 con nosotros para compartir sus recuerdos sobre toda una vida ligada a Villanueva de la Ca\u00f1ada. 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